domingo, 10 de abril de 2016

¿Zona de Confort?


Siempre, SIEMPRE va a ser mi prioridad atender a mis bebés, pero esa no es una excusa para dejar de ser y hacer lo que me gusta como ser individual y mujer soñadora que soy. 
Mi mente es como un reloj al que nunca se le acaba la batería, cuando tengo algo pendiente, la idea de encontrar un momento para realizarlo ronda mis pensamientos día y noche. Uno de los pendientes en mi larga lista era mi blog.


Pero estaba en esa etapa donde todas las actividades están distribuidas en un horario específico durante el día, sin espacio para errores o para algún imprevisto. Sinceramente, llegaba al punto de enojarme cuando algo no salía como lo tenía planeado, ya que eso significaba una alteración de la agenda diaria.

Esa rutina puede llegar a agobiarte tanto que llegas al punto de la depresión, porque sientes que cada día es exactamente igual y no logras avanzar, pero al mismo tiempo tienes, por así decirlo "miedo" de incluir otras actividades muy necesarias pensando que al final vas a fracasar en el intento. Es como un estado de negación, sabes que necesitas hacer un cambio porque te estás asfixiando pero no lo haces porque estás tan atrapada en tus hábitos que vives aplazando el momento de lanzarte al ruedo.


Lo indispensable para salir de ese círculo es reconocer tu situación, parece que estuviera hablando de algún vicio, pero así lo es. Por lo menos a mi me funciona cada vez que me reconozco ensimismada en la rutina, darnos cuenta cuando estamos atrapados en nuestra burbujita es necesario.

No me mal interpreten, en cierto modo la rutina es necesaria, cuando a mis bebés se les pasa el horario de la siesta después del almuerzo, la casa (o donde nos encontremos) puede llegar a parecer un campo de batalla. Y ni decir de los horarios de la comida.


Pero yo, la verdad, me fui un poco más allá, mi manía de tener bajo control todo, créanmelo, hasta lo más mínimo de nuestro día a día me absorbió. Llegaba al punto de, por ejemplo, estar cocinando, y en mi cabeza ya estaba planeando dos o tres actividades para después, pero si por algún motivo algo se descuadraba, mi frustración era única. Entonces, mi "zona de confort" no era tan confortable.

Lo que más me tocó fue pensar que esto podía afectar a mis bebés, así que decidí cambiar la estrategia. A excepción de los horarios de alimentación y sueño de mis bebés, el resto podía ser modificado sin estrés. Los bebés necesitan una mamá feliz y realizada. 


Y así me siento, no puedo estar más feliz por todo lo que tengo, agradecida y orgullosa de lo hasta ahora alcanzado y muy emocionada por todo lo que está por venir!

Una de las cosas que más disfruto es escribir en mi blog, no soy una intelectual ni nada por el estilo, pero me es indispensable exteriorizar mis pensamientos de alguna manera porque de lo contrario se quedan dando vuelta en mi cabeza y no puedo avanzar. Para mí es como una terapia anti estrés.

Para suerte mía estos días me siento muy inspirada, lo cual quiere decir que habrá mucho blog y mamá feliz ;)

No nos dejemos atrapar en la "zona de confort" demos un paso fuera del círculo que nos limita. Como por ahí escuché "es tu vida, haz lo que más te gusta, cumple tus sueños, porque no es la vida de nadie más sino la tuya".

Pili

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